miércoles, 21 de noviembre de 2007

El dolor del roce, el placer de callar

(por Juan Antonio Pérez-Bello)

Alumbran las tardes de estos últimos días de Octubre las más estrechas sombras que hubiera imaginado. Son claroscuros a veces esperados, casi nunca deseados pero me ayudan a precisar mis palabras, a escudriñar en tus cobijos, a incitar los silencios que me proporcionas con tu respiración. Llego hasta este recodo cansado de ser fuerte, silencioso como el ruido del trueno y eso me provee, me hace grande. Con estos labios escribo a la luz de la mirada de una actriz morena y turgente que anuncia la pasión que sueña el hombre y no me queda más remedio que reparar la ignorancia de saber que lo sé todo.

Hablo de cine, de historias cobijadas al amparo de las vidas de otros que nacieron antes que yo, que fueron amantes antes que yo, que odiaron antes que yo y murieron a la vida antes que yo. Así, abro mi cuaderno, mi blog aún por escribir e invito a quien le plazca a pasear por estas historias escogidas de entre la hojarasca. Son películas españolas, con eñe de pánico, con eñe de risa, con eñe de melodrama, con eñe de enigma y varias propuestas bárbaras (entiéndase como sinónimo de relato extranjero) con uve doble de desaparición, con uve doble de Irak, con uve doble de violencia, con uve doble de abogados. De todas y cada una de ellas te vamos a contar, amable lector, todo aquello que te resulte atractivo, sugerente y tentador. Al menos los suficiente para lograr que les des una patada a las paredes de tu casa y visites la sala de cine más próxima. Será tu particular contribución al crecimiento cultural de nuestra comunidad. Gracias.

“Michael Clayton” es una película protagonizada por Georges Clooney en la que da vida a un hombre que se dedica a solucionar problemas legales a su empresa. Trabaja para un famoso bufete de Nueva York, aunque no ejerce de abogado. Su especialidad es arreglar las cosas de la manera más limpia y rápida posible, y se ha pasado toda su carrera limpiando los trapos sucios de sus importantes clientes. No es ni policía ni abogado, sino la perfecta mezcla de ambos: el perro guardián, el compañero fiel que siempre obedece y nunca pregunta. Sin embargo, llega un momento en que se encuentra atrapado entre dos fuegos cuando tiene que poner orden en un grave altercado que amenaza con hundir el caso que une a su empresa con una compañía agroquímica.


Georges Clooney ha manifestado en más de una ocasión su hartazgo ante la situación política de su país, la decepción que vive cuando contempla lo que sucede a nuestro alrededor y el escaso compromiso que muestran los estudios en la realización de proyectos interesantes e implicados con la realidad. Por eso, no dudó en tomar parte en esta película dirigida por un novel, Tony Gilroy, de cuya pluma han salido, eso sí, historias como “El abogado del diablo”, “Armageddon” o las tres entregas de la saga de Jason Bourne. Comprometida.

“El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”. Una del Oeste. ¿Una del Oeste? ¡Una del Oeste! Sí, así es. Brad Pitt ganó el premio al mejor actor en el Festival de Venecia por esta “peli” que cuenta los últimos días de vida de Jesse James, una de las leyendas que aún permanece viva en la memoria del pueblo americano. Pero quizás pocos sepan que fue precisamente uno de sus hombres, Robert Ford, quien, harto del carácter de su jefe, acabaría traicionándole y matándole.
Pitt ya cabalgó por las llanuras del lejano Oeste en “leyendas de pasión” y vuelve a hacerlo ahora gracias a esta película que se basa e una novela de Ron Hansen y que se propone revisar las leyendas que conformaron aquella convulsa segunda mitad del siglo XIX en la joven nación americana. El propio Brad Pitt ha explicado que esta película “habla de la mitología de la fama y la búsqueda de esa notoriedad, de lo que se ocupa tras ese tipo de vida”. Legendaria.

“Adiós pequeña, adiós”. A veces, la realidad marca los senderos de la ficción. Escribo esto porque debe saberse que el estreno de esta película fue cancelado provisionalmente en Gran Bretaña debido a su similitud con el caso de Madelaine McCain. Por lo demás, diremos que Ben Affleck dirige esta historia en la que dos detectives buscan a una pequeña de cuatro años que ha sido secuestrada en un problemático barrio de Boston y cuya investigación pondrá en tela de juicio algunos aspectos de sus vidas. Uno de los protagonistas es Casey Affleck, hermano del director, quien participa al mismo tiempo en esta película y en otro de los estrenos del momento, “”El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”. Sin duda el menor de los Affleck es un valor seguro y está llamado a ser uno de los importantes en la industria americana. Además es un excelente agente publicitario cuando habla de la relación con su hermano: “Mi hermano y yo compartimos un lenguaje primario, u lenguaje que sólo entendemos los dos. Somos como un matrimonio y sabemos qué vamos a decir sólo con mirarnos”. ¿Mystic river? Por ahí.

“Invasión” es la cuarta adaptación cinematográfica de “La invasión de los ladrones de cuerpos”. Nicole Kidman y Daniel Craig, el último Bond, protagonizan esta cinta que nos presenta a una psiquiatra que descubre, tras la aparición de una misteriosa epidemia que altera el comportamiento de los seres humanos, que las propias personas encargadas de vacunar a los afectados están propagando algo mucho peor: una espora de origen desconocido que ataca el ADN humano mientras el huésped duerme, convirtiéndolo en la imagen de un ser que se parece a nosotros y habla como nosotros, pero desprovisto de emociones humanas. De la noche a la mañana, aparentemente, las personas que rodean a Carol se transforman en seres que forman parte de una especie de colmena con una única misión: infectar a otros y tomar el control.

Oliver Hirschbiegel, tras el éxito alcanzado como director de “El hundimiento”, se atreve con esta narración en la que la Kidman demuestra su gusto por las escenas de acción y para quien “lo crucial de la historia reside en lo que mi personaje hace para salvar a su hijo, en esa odisea que emprende para encontrarlo, salvarlo y salvar a la Humanidad”. Estremecedora.

“Leones por corderos”. “La libertad de expresión en Estados Unidos está siendo amenazada. Es por ello que, si la Casa Blanca no se sienta a reflexionar, nosotros tenemos la obligación de denunciar este nuevo Vietnam en el que nos han metido con la coartada del terrorismo internacional post 11-S”. Hum, vaya, parece que el sector más progre de Hollywood está dispuesto a ponerle las peras al cuarto a la Administración Bush y para ello no va a reparar en gastos. Robert Redford, quien ya ha dado muestras más que notables de su compromiso social en muchas ocasiones, nos propone esta historia que protagoniza el propio Redford junto a Tom Cruise y Mewryl Streep (wow!). Se trata de una conmovedora historia de varios individuos capturados en distintos lugares en una terrorífica guerra: un senador que intenta convencer de una última "estrategia exhaustiva" a una periodista de una televisión, un catedrático idealista que intenta convencer a uno de sus estudiantes más prometedores (Garfield) de que cambie el rumbo de su vida, y dos hombres jóvenes (Luke y Pena), luchando en las nevadas montañas de Afganistan, cuyos deseos de vivir una vida con sentido les conducen a unirse a las tropas americanas y luchar contra el terrorismo global. Pues eso: “progressive”, que dicen los ingleses.

“Shoot ‘Em up”. Ella ha dicho: “Me gusta casi todo: comedias, thrillers y las películas en las que se expora nuestra parte más oscura”. Lo ha dicho Monica Bellucci, quien nos propone una película en la que trabaja junto a Clive Owen, que encarna al Sr. Smith, el hombre más enojado y duro del mundo, a quien le confían la protección de lo más inocente del universo: un niño recién nacido. Cuando Smith ayuda a nacer al bebé en medio de un tiroteo, pronto descubre que el niño es el blanco de una extraña fuerza que ha enviado a un equipo de inagotables atacantes misteriosos que pretenden borrar todo rastro del bebé. En medio de una lluvia de balas se une a una prostituta llamada DQ (Monica Bellucci) para solucionar el misterio en cuanto a por qué está siendo amenazada la vida del bebé antes de que esta familia improvisada termine del lado equivocado de la bala. Pero, ¿por qué todos quieren ver muerto al bebé?.
La crítica ha dicho que “Shhot ‘em up” renueva el género negro y sus protagonistas han expresado que se trata de una película emocionante, trepidante cuyos personajes son tan poderosos como una buena patada en la cara. Glups! ¿Trepidante?

“Redacted”. Este hombre es uno de los grandes y por eso es libre de decir cosas como esta: “Muchos periodistas se venden a intereses políticos y se vuelven esclavos sumisos”. Esta frase está íntimamente relacionada con el estreno de su última película, que nos lleva hasta la Guerra de Irak para reflexionar sobre la situación política, social moral de la sociedad norteamericana. Para lograrlo, De Palma utiliza un relato que protagonizan varios soldados estadounidenses que violan a una mujer y asesinan a su familia. Estos hechos provocan que sus propios compañeros reflexionen sobre la degeneración moral a la que han llegado y lo hagan desde un punto de vista no oficial sino absolutamente personal.
Si tuviéramos que describir el estado emocional que viven los soldados norteamericanos, podríamos hacerlo utilizando una de las frases de la película y que pronuncia uno de los soldados: “No puedes permitirte el lujo de sentir remordimientos. Si te asaltan los remordimientos te vuelves débil y si te vuelves débil, mueres”. Metálica.

“Stardust” narra la historia de un joven llamado Tristan (Charlie Cox), que intenta conquistar el corazón de Victoria (Sienna Miller), el bello pero frío objeto de su deseo, y se va en busca de una estrella caída del cielo. Su viaje le lleva a un país misterioso y prohibido más allá de los muros de su pueblo. Durante su odisea, Tristan encuentra la estrella convertida en la preciosa Yvaine (Claire Danes). Pero Tristan no es el único que busca la estrella. Los cuatro hijos del Rey (Peter O’Toole), y los fantasmas de sus tres hermanos muertos, necesitan la estrella si quieren ocupar el trono. Tristan también debe vencer a Lamia (Michelle Pfeiffer), la malvada bruja que desea la estrella para recuperar la juventud.
Como el propio director, Matthew Vaughn, ha reconocido “Stardust” es una mezcla entre “La princesa prometida” y “Piratas del Caribe”, una película familiar en el sentido más estricto. Si a ello le añadimos que participan en ella actores de la talla de Peter O’Toole, Robert de Niro o Michele Pfeiffer estará más que justificado el paso por taquilla, sobre todo si crees que la fantasía existe. Mágica.

“El orfanato”. Belén Rueda dice que ha tenido la grandísima suerte de encontrarse con ente arriesgada, que Amenábar lo fue en su momento y que el equipo de “El orfanato” lo ha sido ahora. Belén Rueda dice que lo mejor es utilizar el tirón mediático que un actor tiene para hacer cosas que merezcan la pena. Belén Rueda dice quer sus papeles tienen más peso porque ha vivido más cosas. Belén Rueda dice eso y mucho más, pero donde mejor se expresa es actuando. Hace algunas semanas se estrenó “El orfanato”, una película en la que interpreta el papel de Laura, que vuelve a al orfanato donde creció con su marido y su hijo porque quiere convertir el edificio en un hogar para niños discapacitados pero no sabe que va vivir una pesadilla cuando el niño comience a contar extrañas y misteriosas historias.
Esta película se ha convertido en uno de los acontecimientos cinematográficos de la temporada y será también nuestra apuesta a los Oscar. Estremecedora.

“La Torre de Suso”. Pasar del guión a la dirección no debe ser nada fácil y de eso puede hablar Tom Fernández, quien hasta hace poco escribía las historias de “7 vidas” y que ha decidido dar el paso con esta película que protagoniza Javier Cámara en el papel de Cundo, un joven que vuelve a Asturias para asistir al entierro de Suso, su amigo de la infancia. Allí coincidirá con otros amigos junto a los que deberá averiguar qué hacer con las cenizas del amigo y descifrar el significado de unos dibujos de una torre realizados por el difunto.
La película es una comedia con cierto sabor dulce y amargo a la vez en la que se habla del pasado, de la vida, de la amistad, del amor y que ante todo es un canto a la esperanza. Optimista.

“Luz de domingo”. Que un actor diga que “esta es mi última película” ya se hace raro. Si quien lo dice es Alfredo Landa, entonces uno siente que una parte de nuestras vidas se queda en el camino. Y sí, es cierto, Landa firma su último trabajo bajo las órdenes de José Luis Garci, un trabajo que lleva por título “Luz de domingo” y que nos lleva a Asturias, a principio del siglo XX para conocer al nuevo secretario de un pequeño ayuntamiento que se enfrenta al alcalde, poco dado a prácticas democráticas, y que además se enamora de la chica más guapa del pueblo.
Quizás alguien se pregunte por qué Garci no hace películas sobre temas actuales o, por lo menos, ambientada en nuestros días. Si es así, él mismo nos ha dado la respuesta: “No volveré a hacer ninguna película contemporánea, de mi época. Ahora no me interesa este mundo cambiante”. Lo que nosotros añadimos es que esta película, siguiendo su costumbre más reciente, también está en una novela, en este caso de Ramón Pérez de Ayala, y en ella encontraremos elementos de violencia rural, amor apasionado y hasta de crueldad desatada. Desgarradora.

“Oviedo Express”. Maibel Verdú es la actriz del momento, sin duda. En estos momentos son varias las películas que se estrenan y en las que ella participa: “Siete mesas de billar francés”, “La zona” y esta que nos ocupa, “Oviedo Express”, dirigida por José Luis Cuerda y con la que el director cuenta que quería hacer una comedia que reuniera elementos de emoción dramática y suspense. Es cierto, además, que le apasionó el reparto y reencontrarse con Oviedo. El argumento nos habla de un fantasmagórico tren, el Oviedo Express, que llega en la noche a la ciudad. En él, viajan los actores que representarán la adaptación teatral de “La Regenta”, clásico emblemático y crítico de la vida en el Oviedo de 1885. Pero, en tiempos actuales, la irrupción de los cómicos irá mas allá de las tablas del escenario alterando el devenir cotidiano. La joven mujer del alcalde caerá en brazos del actor principal, o de su personaje, y las pasiones y delirios, más o menos encubiertos hasta entonces, aflorarán con todas sus consecuencias. Bajo la mirada de mil ojos y el runrún de dos mil lenguas, un actor deprimido deambula por las calles, una actriz furiosa clama venganza, un director petulante pelea con la puesta en escena, una periodista local cruza y descruza las piernas, una madre pizpireta intriga y enreda, un ángel pasa mientras la ciudad de Oviedo se convierte en escenario de divertidos o dramáticos acontecimientos hasta la brusca e inesperada caída de telón. En esta película realidad y ficción se funden cuando la esposa del alcalde de Oviedo se enamora del primer actor de una compañía de cómicos que llegan a la ciudad para representar “La Regenta”. Ciertamente, una película que reclama nuestra atención con la misma pasión que sus personajes se mueven por la pantalla. Carnal.

viernes, 7 de septiembre de 2007

Entrevista a Antón Castro: "Un escritor tiene que dominar los secretos del alma humana"

(por Juan Antonio Pérez-Bello)
Publicada en BALCEI, Mayo de 2002.

Antón Castro, escritor y periodista gallego con fuertes vínculos aragoneses, visitó Alcorisa a finales del mes de Mayo con motivo de la celebración de la Semana de Animación a la Lectura, organizada por la Biblioteca Municipal. Onda Balcei habló con él.

Juan Aº Pérez-Bello: Vienes de Galicia, del país verde, y llegas a Aragón, más concretamente al Aragón tambor, una tierra roja de arcilla. ¿Qué contrastes se pueden vivir desde tu situación de escritor?

Antón Castro: En primer lugar evidentemente la gente es un poco diferente, y el paisaje es muy diferente, pero en el fondo estamos hablando del alma humana, que es lo que a mí me interesa y que es universal. Yo lo que quiero es contar historias de la gente, y la gente es hermana tanto aquí como en Galicia.

Juan Aº Pérez-Bello: Estamos celebrando la semana de animación a la lectura y el tema central es el miedo. ¿Qué tiene de mágico este tema para que sea tratado de una forma tan especial?

Antón Castro.: A mí me gusta mucho el Bajo Aragón porque tiene la connotación de los tambores, la connotación de la Semana Santa, tiene un paisaje que a pesar de ser de secano, de serranía, es un paisaje en el fondo muy espiritual, muy mágico, y la gente de aquí tiene también una gran fantasía, aunque aparentemente pueda parecer un poco más dura.Yo creo que el Bajo Aragón es muy fantástico y no hay más que ver, por ejemplo, la pasión de aquí, de Alcorisa o todo ese mundo, que es como si de alguna manera estallase la tierra.

Juan Aº Pérez-Bello: ¿Por qué la magia del miedo se vive de un modo tan intenso en el medio rural?

Antón Castro: En primer lugar suele haber menos luz, los paisajes son más agrestes, es un mundo más primitivo, y todavía se conservan en la memoria viejas historias, por eso, yo creo, el miedo está muy presente.El miedo le interesa mucho a todo el mundo porque le somete a emociones muy extremas, y en el fondo, lo que nos apetece como seres humanos y como lectores, es vivir, a veces, situaciones extremas. Son sensaciones que tienes como de traspasar el umbral de lo cotidiano y está claro que el terror y la fantasía excitan la imaginación y también las emociones intensas.

Juan Aº Pérez-Bello: Mantienes una relación personal muy estrecha con el Bajo Aragón. ¿Qué hay de diferente en él?

Antón Castro: A mí hay una cosa que me emociona del Bajo Aragón: esas tierras casi de páramo, esas tierras tan secas, ese color de los cielos, todo eso tiene una cierta sensación mística. El paisaje aragonés me trasmite una sensación de gran misticismo y de gran intensidad.

Juan Aº Pérez-Bello: ¿Qué armas tiene el escritor para combatir la pereza del lector?

Antón Castro: Una de las armas es la lengua. Un escritor tiene la obligación de escribir lo mejor que pueda. En segundo lugar tiene también la obligación de contar historias que a la gente le atrapen, de crear personajes que no sean esquemáticos, sino personajes de verdad y además tiene que ser honesto consigo mismo y creer en lo que cuenta. Otra de las armas fundamentales del escritor es la sinceridad; un escritor que no es sincero es detectado inmediatamente por el lector y deja de interesarle.Un escritor tiene que dominar los secretos del alma humana y conocer que el hombre es uno de los seres más complejos, más ricos, más misteriosos, más enigmáticos... y el intento de acceder a ese enigma es la gran tarea del escritor.

Juan Aº Pérez-Bello: Próximamente se celebra la feria del libro en Zaragoza. Es este un país donde se publica mucho y, dicen, se lee poco. ¿Es eso verdad?

Antón Castro: Es verdad y además los medios de comunicación audiovisuales, cine, T.V..., se están convirtiendo más que en un auxiliar de la lectura, en un gran enemigo. La T.V. crea un sujeto perezoso, incentiva muy poco la imaginación y suele despertar pocas curiosidades.Pero también quiero decir que yo leí mi primer libro a los quince años, y los jóvenes de hoy están leyendo libros desde hace mucho tiempo. No podemos ser pesimistas. Aunque no se lee todo lo que se debiera, sí se está leyendo mucho; la prueba real es que aquí tenemos muchos niños y niñas a los que podemos preguntar y seguro que nos dicen que leen habitualmente.

Juan Aº Pérez-Bello: Hablando de lectores militantes, como los que participan en la tertulia literaria de Alcorisa en la que ya participaste la pasada primavera, ¿qué opinión te merecen estas tertulias?

Antón Castro: Para mí fue una experiencia preciosa. Me encontré con gente muy interesada en la literatura y muy receptiva, que quería oir historias y descubrir un mundo que quizá no conocía demasiado. Las tertulias como la de Alcorisa, que recuerdo que entramos a las 10,30 y salimos a las 2,30 de la madrugada, son unas tertulias donde se intercambian comunicación, sensibilidad, interés por la literatura y por lo humano en general. Sinceramente, y no porque esté aquí, tengo un recuerdo sensacional de aquella tertulia, y estoy a favor de este tipo de reuniones, porque establecen un hilo directo entre el lector y el escritor, y eso es siempre algo realmente extraordinario.

lunes, 6 de agosto de 2007

Entrevista a Joaquín Macipe, artista y profesor del IES "Damián Forment", de Alcorisa

(publicada en BALCEI, Julio de 2007)

Joaquín Macipe, profesor del IES de Alcorisa y artista:
“El creador siempre quiere compartir su obra y espera el calor y el afecto de quien la contempla”.

Joaquín Macipe es Profesor del Plástica del IES “Damián Forment”, de Alcorisa. Profesor, ¿por qué y para qué?
Soy profesor de Educación Plástica y Visual. Aquí, en Alcorisa, llevo dos años. Me gusta más esa terminología que profesor de Dibujos”. En realidad, me gustaría que la asignatura se llamase Educación para la Creatividad y ahí estoy con los chavales, luchando todos los días.

¿Es una lucha?
Es una lucha, pero una lucha muy bonita. Es un trabajo muy bonito.

Es una lucha en la que no hay vencedores ni vencidos, ¿no?
Claro, no es una lucha contra alguien, sino contra esa comodidad que se respira en la sociedad. Esa falta de creatividad, al fin y al cabo. Estamos en una sociedad que nos da las cosas muy hechas, de usar y tirar. Se puede comprar hecho, pero mejor, “hazlo tú”.

Y ese mensaje, ¿cala en los chavales?
Calan las cosas más de lo que pensamos. A mí me gusta creer que tenemos una responsabilidad en los centros educativos muy grande, porque aunque parece que no nos escuchan, nos escuchan muchísimo. Ves que pasan los años y que se acuerdan de ti, incluso para pedirte ayuda.

Tú eres un hombre joven que, además, me parece, tienes un espíritu joven. ¿Cómo vives el paso de los años?
Yo creo que los adultos no existen. Cuando yo era un joven un poco alocado pensaba que cuando fuera adulto me importarían otro tipo de cosas, “las importantes”, pero soy adulto y me siguen importando el mismo tipo de cosas que antes y también a la gente con que me relaciono.

Ese afán por comunicar y por mostrarte, por expresarte, ¿no te hace sentir desnudo en muchas ocasiones?
Cuando pintas, haces canciones, escultura, llega un momento en que sí, estás continuamente expuesto. Trabajas muchas veces de cara al público y, aunque en ocasiones el artista dice. “hago esto para mí”, creo que eso no es cierto. Yo nunca he guardado un dibujo para mí, siempre quiero compartirlo con alguien: el amigo, la novia, y esperar el calor y el afecto de quien lo ve. Ese egocentrismo que tenemos los artistas, de alguna forma es necesario. No puedo entender un cuadro que no lo vea la gente y me importa mucho lo que piensen. Por mucho que luego nos “disfracemos” y digamos que no nos importan las críticas, sí nos importan, y mucho. Sin embargo esto también hay que saber controlarlo. Una cosa es el instinto que tienes, pero luego esta la razón. Hay muchas veces que no haces lo que a ti te apetece. Esto es así y es imprescindible. Muchas veces los chavales hablan de libertad. Me dicen: “la libertad es importante”, y yo estoy totalmente de acuerdo, pero pienso que la libertad, como absoluto, no existe y la razón está en saber limitar tu propia libertad en el momento de decir: “yo renuncio a esta parcela de libertad en pos de esta otra”. Yo trabajo, tengo un horario para tener la libertad de estar viviendo en mi casa, y no en casa de mis padres. En ese sentido es cuando yo atiendo a la razón.

¿Cuándo nace el artista en ti?
Pienso que toda la vida. Mi padre guarda dibujos míos de cuando yo apenas sabía andar. Yo era muy mal deportista, como estudiante aprobaba porque mis padres me inculcaron esa responsabilidad, pero no era brillante y en lo único que sí he destacado ha sido dibujando, pintando y ese tipo de cosas.

Eres pintor, haces cómics, estás introducido en el mundo del audiovisual, tu familia también. Tu hermano, por ejemplo, acaba de estrenar un cortometraje en Ariño…
Sí. Ver un pueblo entero como Ariño volcado en un proyecto como ése es emocionante. Fue todo un acontecimiento. Yo fui con él y se lo propusimos a la Asociación “El Rolde”, de Ariño y en seguida dijeron que sí. El pueblo, encantado de colaborar, y todo el mundo daba lo que podía. Al estreno fueron 400 personas y estamos hablando de Ariño. La gente salió emocionada y eso a lo más que puede aspirar un artista.

La pintura, ¿es lo más?
No. La pintura es algo más. A mí me han dicho en muchas ocasiones: “Mira, Joaquín, céntrate, que quien mucho abarca poco aprieta”. Yo lo doy la vuelta y le digo que quien mucho aprieta poco abarca. Yo prefiero abarcar muchos campos. Pintar lo necesito, pero no es lo más.

¿Qué quiere decir “lo necesito”?
Es como una pulsión. Es difícil de explicar. Es casi como cuando dices: “Esta mañana no he desayunado”. Te falta algo. Cuando yo llevo un mes sin coger un pincel, lo noto. Piensas en ello, le das vueltas. Tengo ahora un cuadro en el caballete y por un montón de cosas llevo un tiempo sin coger los pinceles, pues todos, todos los días pienso: “Tengo que acabar este cuadro”, y lo voy terminando y los voy poniendo delante, y los miro, y me llaman. Les veo los fallos…Pintar es eso. La escultura, sin embargo, es otro mundo que me apasiona, es la creación más pura. Con la pintura, al fin y al cabo, estás simulando. Es una superficie plana en ka cual simulas otra realidad. La escultura es, en sí, algo tangible, algo que puedes tocar, que tiene una cualidad táctil de calor, de frío, de suavidad…Invade el espacio a su alrededor. La escultura me encanta, pero también la fotografía y el cómic. Pienso que el hecho en sí es la creación. Puedes hablar de jardinería o cerámica: el hecho es la creación. Ahora estoy con un guión para un cortometraje con los mismos actores que participaron en el corto de mi hermano y hemos hecho una cosa más íntima para rodar en interior.

Entonces, ¿puede decirse que la escultura es el arte más físico?
Sí. Una escultura en piedra puedes “acariciarla” y es algo muy físico. Podría decirse que tiene hasta un punto erótico.

Tú ya has trabajado para Alcorisa. Se te encargó el busto de Valero Lecha.
Yo estoy muy agradecido de que se me ofreciera ese trabajo. Para mí fue un reto. Había hecho algunas cosas grandes, pero era la primera vez que iba a tener una pieza de esa importancia en un sitio público. Puse como condición que toda la Corporación Municipal la viera en barro antes de fundirla y estuvieron todos de acuerdo. Daba gusto verlos a todos de acuerdo. Intenté imitar la forma de pintar de Valero Lecha en esta escultura, imitar sus trazos, sus ángulos. Él era muy duro pintando, a pesar de la viveza de los colores. Y además, tenía que parecerse. El día de la inauguración iban a estar sus hijos delante y para mí eso era una responsabilidad tremenda. Tenía como material gráfico 20 ó 30 fotos antiguas y de diferentes épocas. Te planteas con qué época te quedas, cómo pasas una foto en blanco y negro a volumen. Fue complejo. Antes de empezar con el barro ya llevaba un montón de papel utilizado.
Además del diploma oficial y otras cuestiones oficiales me mandaron una carta describiéndome la reacción de los hijos y me emocionó mucho. Para mí, que se tomen la molestia de mandarme esa carta, que se preocupen de saber quién soy y cómo localizarme para decirme que les había emocionado y darme las gracias, fue muy importante. Todo eso no se hace si no es auténtico.
Luego, ver la escultura en Alcorisa todos los días, al aire libre, es una satisfacción. Ves cómo va cambiando con la luz, con las épocas del año, cómo se oxida el metal…Ahora tiene un color más bonito que cuando la pusieron.

Hablando de maestros, ¿quién es tu maestro? Y por otra parte, ¿qué obra te hace temblar de emoción?
Viendo la Victoria de Samotracia en París y “Los esclavos”, de Miguel Ángel, me emocioné realmente. En cuanto a mi maestro, una persona a la que admiro es Vicente Ortín, que es un Profesor de la Facultad de Bellas Artes de Valencia. Es un hombre sordomudo con una capacidad de transmitir su pasión por lo que está haciendo admirable. Si tú no te crees lo que estás transmitiendo, no puedes hacerlo. Yo les digo a los chavales que el arte es la inutilidad sublimada. Muchas veces me preguntas los alumnos: “Esto, ¿para qué sirve?”. Realmente lo que me están preguntando es cómo se puede ganar dinero con esto. Yo les digo: “Esto no sirve para nada, pero es lo que nos diferencia de los animales: la creatividad”. Es algo inherente al Hombre.

¿Y Aragón?
Yo creo que en Aragón tenemos cierto complejo, nos sentimos como de segunda fila. Nos parece que lo bueno es Madrid, Barcelona…Aragón es de Primera División en muchas cosas y una de ellas es en arte. Tenemos pintores buenísimos, siempre los hemos tenido. Tenemos, por ejemplo, a Noemí Calvo, que es impresionante lo que hace esta chica. Creo que tenemos una forma diferente de ver las cosas y también en música. Hay una inquietud creativa desde siempre.

Háblanos de tu pintura. ¿Cómo es?
Yo tengo la suerte o la desgracia de no tener que vender mi pintura. Tengo un trabajo y, además, me gusta. Si tuviese que vender mi pintura, la cosa cambiaría. Ahora estoy pintando paisajes. El hecho de venir de Ariño a aquí todas las mañanas me hace pintar paisajes. En otra época pinté más abstracto, más oscuro. Van cambiando las cosas. A veces cuadros pequeñitos, luego más grandes. También he hecho mucho grabado que es otro mundo. Es una gozada.

¿Hay una intención didáctica en tu obra?
Siempre he tenido claro que quería hacer Bellas Artes y siempre me ha gustado mucho transmitir y enseñar lo que puedo. Creo que todos tenemos esa obligación de enseñar lo que sabes. Una vez leí una cosa que me impresionó mucho: si nos preguntaran quién fue la Medalla de Oro de tal o cual deporte puede que no nos acordemos, pero todo el mundo se acuerda de quién fue su mejor profesor en la época de la escuela. Las cosas realmente importantes están ahí.

¿Y Alcorman? ¿Es importante?
Alcorman me gusta porque es una visión de Alcorisa de alguien que no es de Alcorisa y que, en algunas ocasiones, puede, incluso, meter la pata. Yo lo hago con todo el respeto del mundo. Es un antihéroe. Ahora estoy trabajando y va a entrar un guionista pero quiere permanecer en la sombra porque éste sí que es del pueblo, así que va a haber cierto cambio estilístico. Va a ser bastante más familiar porque van a aparecer su mujer, sus hijos…Como todos, tiene varias vidas: tres, cuatro o cinco.

¿Y proyectos e ilusiones?
Nosotros hablamos mucho de horizontes. Cuando hablamos con Noemí Calvo, que ya he nombrado antes, siempre hablamos de arte, del mundo rural, de horizontes y de que el viento nunca sopla a favor del que no sabe hacia dónde va, que el camino más largo empieza con un paso. No importa lo lejos que esté tu objetivo, sino el camino. Por eso yo, a los chavales, los valoro según el esfuerzo que realizan.

¿Y el Instituto?
Hay un dato anecdótico, y es que yo soy el Jefe del Departamento de Plástica, compuesto por “yo y yo mismo” (risas). No, en serio, a mí me gusta trabajar en equipo. Cualquier idea que tengo tiendo a contársela a mucha gente. Cada uno te va a dar su punto de vista y la idea se va engrandecer. Cualquier trabajo en equipo siempre enriquece. Hay veces que se da el caso de posturas irreconciliables, de formas diferentes de entender la educación, pero en general los que estamos metidos en esto de la Educación sí que tenemos bastante flexibilidad. He visto muy pocos casos de gente con la que sea difícil trabajar. En Educación todos partimos de la base de que lo importante son los chavales y así, por más que tengamos muchos defectos, como cualquier colectivo, he notado siempre que la gente se toma muy en serio su trabajo, porque es un trabajo muy serio. Tenemos una influencia muy importante en lo que les decimos cada día a nuestros alumnos. Estamos formando gente que nos hace mucho más caso de lo que pensamos y eso es para tomárselo en serio, porque es una gran responsabilidad.

Concha Perpiñá - Juan Aº Pérez-Bello
ONDA BALCEI

La certeza de tus ojos

(Publicado en BALCEI, Julio de 2007)

En un tiempo, otro tiempo, habría empezado este artículo con expresiones como “Permítanme que…”, o “Déjenme que…”, o “Si les parece…”. En otro tiempo, tal vez hubiera golpeado tímidamente con mis nudillos la puerta de su intimidad celosa y legítimamente guardada para solicitar su atención y reclamarles dos minutos de su tiempo, guiñándole un ojo a la complicidad que se supone entre lector y escritor. En otro tiempo, ayer, por ejemplo, quizás habría expuesto mis textos en la calle apocadamente, sin pretender molestar, negociando cada gesto amable o pretendiendo una afable connivencia. En otro tiempo, digo, escribo, todo eso habría sucedido.

Pero ese tiempo ha muerto. Lo he expulsado de mi vida, he borrado sus números de teléfono de mis agendas, la de papel y la electrónica y he barrido las tristezas que se me habían quedado ocultas en algún rincón de mis afectos. Eso me pasa por ir al cine. Eso me pasa por ver algunas películas que consiguen estremecerme y obtener de mí lo mejor. Eso me pasa por aceptar el reto que supone desmenuzar algunas historias que corazones desgarrados y enteros construyen para reflejar la grandeza del ser humano y dibujar las miserias del ser humano. Cabe mayor contradicción, pero así somos: blanco y negro, bien y mal, generosos y mezquinos. Lo dijo el Hombre Libre: vivimos en una sociedad mejor, pero el ser humano no es ahora mejor. Y eso, queridos, queda grabado con la misma furia con que la sangre brota por la herida que nos abre el enemigo. O peor: la herida que nos procura quien hasta ayer nos quería.

Hoy escribiré sobre cine, como siempre, como hago desde hace dieciséis años en estas misma páginas, pero hablaré del cine del que nadie quiere hablar, del cine que resquebraja las pulidas conciencias burguesas y nos obliga, porque no lo resistimos, a mirar hacia otro lado y a decir con despreciable suficiencia que esas películas son un pestiño que no hay quien aguante, que a mí lo que me gusta son las comedias y las de acción, y si salen tías buenas, mejor. Claro, que ustedes siguen siendo libres de dejar leer aquí y pasar a otra cosa. Son libres…

“Hotel Rwanda”. Ya hemos escrito sobre ella y hablado hasta con ella, pero esta película es no solamente necesaria sino imprescindible. Se trata de una historia que describe la brutal rivalidad existente entre humus y tutsis, alentada de manera vergonzante por las potencias occidentales personificada en unos personajes rehenes de un destino compartido pero no deseado. Si la libertad es un bien humano, también se puede decir que es escaso o, por lo menos, sólo disponible para el hombre blanco. El resto de los seres humanos viven en una ratonera de muerte, horror y miseria de la que difícilmente pueden escapar.

“Crash”. La grandeza de esta película es su capacidad para combinar las vidas de gente tan diferente como nosotros mismos. Miedo, desesperanza, racismo, exclusión, odio, idealismo. El cóctel que conforma la narración aglutina con violento realismo las historias cruzadas del policía negro con una madre drogadicta, de los dos ladrones de coches que reflexionan constantemente sobre nuestra sociedad, del policía siempre al borde del delito alentado por su inveterado racismo, su joven compañero dispuesto en todo momento a mostrar un irritante idealismo y el hispano que ama a su hija como sólo se puede amar a una hija mientras te empuja a la vida una incólume esperanza. Eso, respetado lector, es lo que nos enseña esta cinta.

“Horas de luz”. Juan José Garfia es un hombre de carne y hueso. Y de alma fornida, corazón vigoroso y espíritu hercúleo. Pero Juan José es un delincuente, un preso peligroso que llevad de cabeza al Estado y sus representantes, líder de motines capaz de soportar la presión del castigo legal y el acoso ilegal. En su vida bordada con espinas y hiel aparece Marimar, una enfermera cuyas manos le harán sentir el gozo del amor y cuyos ojos se convertirán en la ventana por la que mirar el inalcanzable mundo de líneas infinitas y la sonrisa de unos hijos nacidos de la generosidad. Esta historia, real, aún no se ha cerrado. Juan José permanece todavía en prisión aunque se siente capaz de soñar junto a la mujer que le enseñó a pedir perdón y le indicó el camino a la luz.

“Ciudad de Dios”. Trasladar a la pantalla 600 páginas de hechos y la vida de 350 personajes es, se mire como se mire, un hecho mágico. Y si esa novela dibuja con milimétrica sintonía el universo de un barrio que no rivalizaría con el Infierno, sencillamente porque es el Infierno. El protagonista de la película es el barrio, que siente, sufre, ama, crece y muere como una criatura huérfana con mil padres desconocidos porque en ese mundo nadie se conoce aunque en sus lechos respiran mil goces prohibidos y ningún gesto deseado. Si este relato no conmueve al espectador será porque su piel ha tejido una muralla frente al dolor ajeno y el sufrimiento de al lado. Y entonces, sí, podremos decir que ya no nos queda casi nada que decir.

Son cuatro propuestas cinematográficas, cuatro historias laterales, cuatro caminos que nos queda por recorrer y a los que merece la pena dedicarles nuestro tiempo. Es lo menos que podemos hacer por aproximar nuestra opulencia a la vida. A la de los demás.

Juan Antonio Pérez-Bello