viernes, 3 de julio de 2009

Será

Miraré las aguas de mis silencios

con la fortaleza del que aspira

a ser fiel a su corazón

y morir con el único orgullo posible.

Me iré

y diré que mi cielo es blanco y azul.

Hablaré con la voz intencionada,

a las calles abiertas por tus labios

y estaré siempre ocupado

en esos días que renovaste

tu gesto dispuesto.

jueves, 2 de julio de 2009

Esperar

He tenido que esperar.

Porque esa nube abría los ojos

cuando había que dormir.

Porque esa estrella doblaba la almohada

cuando había que reír.

Porque ese río cantaba cristal

en medio de la tormenta.

Porque esa ladera mecía su cadera

y no había melodía.

Nos has hecho esperar.

Y olvidar que no se te olvida,

que pasan los días

y el sonido de tus ojos es un aliento de presencia.

He tenido que esperar

para darle la espalda al miedo

y ponerle cuatro silencios

a este ruido que nos ocupa el corazón.

¡Hay que ver cómo se cae el aire!

No te imaginas cómo llueve hoy

en la boca de la tierra.

Si te das cuenta

todo llama a tu palabra,

como cuando la regalabas

a los niños que se acercaban a tu paisaje.

Los niños, todos.

He tenido que esperar.

Mirar al amor y sujetar con fuerza la mañana.

Doblar la esquina de la rabia,

besar con la voz el vacío de la amiga

y encontrar la última luz de esperanza en el nombre de tu vida.

Vida sobre vida.

Ahora que ya escampa,

que ya sabe más suave la niebla,

que los días se abren con pereza de compañera,

ahora, te digo,

diremos el nombre de tu miel.

Hermosa coincidencia.

Supiste elegir la dulzura de los tres.

Hoy por mañana

El futuro no se nos ha ido.

El viento dejará los insomnios adormecidos

y todo será como antes,

como las tardes incontenibles,

como las vidas mejor vividas.

sábado, 6 de junio de 2009

La televisión, esa inocente culpable

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Hace algunos días asistí a una charla-coloquio que ofreció mi buen amigo Salvador Berlanga en torno al tema “Educación para el consumo”, organizada por FAPAR, el IES “Damián Forment” y el Colegio “El Justicia de Aragón”. Fue una deliciosa tarde en la que pudimos disfrutar escuchando las palabras firmes y cargadas de sentido común a las que nos tiene acostumbrados. Firmo todo lo que allí se dijo y le agradezco, igual que lo hice en persona, su franqueza y su valentía para bien de quien le escuchamos y de la educación de nuestros niños y jóvenes.

Así y todo, hubo una afirmación que deseo comentar, pues me parece que algunas veces las ideas pierden su significado si son repetidas demasiado y, en ocasiones, sin haber reflexionado lo suficiente. Allí se dijo: “Hay que ver menos la televisión y hablar más con nuestros hijos”. Y vi cómo todos los asistentes asentían, complacidos, ante semejante aseveración. Lo que yo propuse en ese instante fue modificar una palabra, sólo una, y decir: “Hay que ver menos “esta” televisión” pues creo, y lo creo firmemente, que la televisión es una herramienta muy útil en nuestra vida, que puede ser de una gran ayuda en la educación de nuestros hijos y nuestros alumnos. Y es que hay “varias” televisiones. Está la televisión de “Física y química”, la de “Gran Hermano”, la de “O.T.” y la de “La noria”, pero también está la televisión de “Canal de Historia”, de las retransmisiones deportivas vistas en familia, de las buenas películas compartidas o de las series de calidad (y aquí cada uno tiene que mojarse y elaborar su propia lista) disfrutadas juntos. Y “esa” televisión no perjudica, no aliena, no ensucia, no distorsiona. Al contrario: hace nuestra vida mejor, nos ayuda a crecer, instruye y favorece las relaciones personales.

Llevo muchos años trabajando con los medios audiovisuales, hablando de cine, enseñando que el vídeo y la televisión son utensilios educativos y formativos y que, utilizados con sentido común (y ya es la segunda vez que utiliza esta expresión en este artículo), son unos excelentes compañeros de viaje. De ello hablo en el blog “televisionescolaralcorisa.blogspot.com”, en el que procuro compartir ideas, experiencias, ilusiones y proyectos.

En casa se ve la televisión, pero se ve con criterio, se ve siempre juntos, se negocia lo que vamos a ver y la utilizamos como elemento que nos acerca, nos hace cómplices y nos permite crecer y aprender. Y así, créanme, sí se puede ver la televisión.
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